La chica de la Escalera
La chica de la escalera me mira fijamente como esperando que mencione una frase que sirva de explicación para esa ruptura, para esa lejanía de la cual ha sido presa sin motivo aparente, tal vez esas líneas traviesas que perdidas en una tarde sin momentos, sean las culpables de tremendo alboroto, también de mis carencias y faltas de palabras, será que acaso algunos renglones han dibujado sentimientos e ideas en otra persona, será que esa mirada inquisidora y penetrante me culpe, si, me culpe por ese extraño rencor disfrazado que lleva dentro, por dejar que la imaginación flote entre sus obligaciones, que algo de mi aparezca reflejado en sus pasajes diarios y a cada momento que parece tener la mirada perdida.
Tal vez deba disculparme, decir algo tonto y lleno de desprestigio para aplacar esa ira que lleva dentro, tal vez no, quizás sea distinto es hora de dejar fluir esos deseos encontrados con la libertad, tomarla de la cintura y fundir en un beso largo esas voluntades cobardes, que si bien deseo sean nuestras, tal vez sean solo mías. Pero que hacer, dejar que pase como un fruto maduro y delicioso que jamás probaré, una muestra más de cobardía, ella baja la cabeza y avanza presurosa sin volver a verme, perdí el momento, lo deje escapar.
No tenía nada que poner, nada que escribir, nada por decir, era un envase vacío carente de todo lo que hace falta, pero debo armarme de valor y dejar mi taza de café, tomar aire suficiente, asomarme a su puerta y dejar que mis deseos hablen por mí y mis tonterías, total a estas alturas es más obvio que entre sus ojos y los míos pasan vidas enteras producto de la ilusión, que no hay más remedio –por el bien de los dos- que ser presa de este embrollo en el que su vida y mis líneas nos habían metido. Parado en la puerta como un hombre decidido doy dos golpeteos a la puerta, se abre y ella con la mirada tierna, algo desubicada y dubitativa, la tomo de las manos me acerco algo rápido y ella solo se deja besar (eso era todo, un simple beso, un momento pasajero y trivial, todo lo que pasé por algo tan simple) pero cuando despegué mi boca de la suya entendí porque hay cosas que nos mueven inexplicablemente y con mucha fuerza, nuestros deseos a veces suelen ser nuestros dominadores, nuestros ejes, son capaces de alterar nuestra realidad a favor de una sola conquista o hallazgo, dejamos el mundo atrás solo por ese instante, que no deja de ser un instante.
He girado, escuchado mis pasos pesados y agotados, entrado en mi casa y dejado desplomar en el sillón, como si terminara de hacer ejercicio por horas, mi egoísta proceder es tan extraño que la culpa parece invadir mi cabeza junto a esa extraña sensación de ligereza detrás del cuello. Un golpe en la puerta una nota debajo de ella, un papel rosa cuadrado con una frase “espero poder verte pronto”, quiero encerrarme dejar de sentir esa obligación y el pesar detrás del cuello, el cansancio que me aturde y no me deja pensar, lejano parece el momento que tuve valor, camine y regresé con la mente despejada, salir, no tener esa pesadez detrás del cuello….
[Chica de la escalera, gracias, por la carga de complejidad, videíto subido por YvaneBeoulve} Leer más...








