viernes, octubre 30, 2009

La chica de la Escalera


La chica de la escalera me mira fijamente como esperando que mencione una frase que sirva de explicación para esa ruptura, para esa lejanía de la cual ha sido presa sin motivo aparente, tal vez esas líneas traviesas que perdidas en una tarde sin momentos, sean las culpables de tremendo alboroto, también de mis carencias y faltas de palabras, será que acaso algunos renglones han dibujado sentimientos e ideas en otra persona, será que esa mirada inquisidora y penetrante me culpe, si, me culpe por ese extraño rencor disfrazado que lleva dentro, por dejar que la imaginación flote entre sus obligaciones, que algo de mi aparezca reflejado en sus pasajes diarios y a cada momento que parece tener la mirada perdida.

Tal vez deba disculparme, decir algo tonto y lleno de desprestigio para aplacar esa ira que lleva dentro, tal vez no, quizás sea distinto es hora de dejar fluir esos deseos encontrados con la libertad, tomarla de la cintura y fundir en un beso largo esas voluntades cobardes, que si bien deseo sean nuestras, tal vez sean solo mías. Pero que hacer, dejar que pase como un fruto maduro y delicioso que jamás probaré, una muestra más de cobardía, ella baja la cabeza y avanza presurosa sin volver a verme, perdí el momento, lo deje escapar.

No tenía nada que poner, nada que escribir, nada por decir, era un envase vacío carente de todo lo que hace falta, pero debo armarme de valor y dejar mi taza de café, tomar aire suficiente, asomarme a su puerta y dejar que mis deseos hablen por mí y mis tonterías, total a estas alturas es más obvio que entre sus ojos y los míos pasan vidas enteras producto de la ilusión, que no hay más remedio –por el bien de los dos- que ser presa de este embrollo en el que su vida y mis líneas nos habían metido. Parado en la puerta como un hombre decidido doy dos golpeteos a la puerta, se abre y ella con la mirada tierna, algo desubicada y dubitativa, la tomo de las manos me acerco algo rápido y ella solo se deja besar (eso era todo, un simple beso, un momento pasajero y trivial, todo lo que pasé por algo tan simple) pero cuando despegué mi boca de la suya entendí porque hay cosas que nos mueven inexplicablemente y con mucha fuerza, nuestros deseos a veces suelen ser nuestros dominadores, nuestros ejes, son capaces de alterar nuestra realidad a favor de una sola conquista o hallazgo, dejamos el mundo atrás solo por ese instante, que no deja de ser un instante.

He girado, escuchado mis pasos pesados y agotados, entrado en mi casa y dejado desplomar en el sillón, como si terminara de hacer ejercicio por horas, mi egoísta proceder es tan extraño que la culpa parece invadir mi cabeza junto a esa extraña sensación de ligereza detrás del cuello. Un golpe en la puerta una nota debajo de ella, un papel rosa cuadrado con una frase “espero poder verte pronto”, quiero encerrarme dejar de sentir esa obligación y el pesar detrás del cuello, el cansancio que me aturde y no me deja pensar, lejano parece el momento que tuve valor, camine y regresé con la mente despejada, salir, no tener esa pesadez detrás del cuello….

[Chica de la escalera, gracias, por la carga de complejidad, videíto subido por YvaneBeoulve}
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jueves, octubre 01, 2009

Llora Debajo de la Escalera


Te vi llorar  bajo la escalera que cuando niña era tu refugio, lugar en el que pasabas horas y a veces –sin querer-  te escuchaba hablando a solas, pero que será esta vez, que ruin muchacho provocará tus lágrimas, que discusión en casa será la culpable de tu tristeza, será tu madre y sus gritos exagerados sin motivo, será tu padre y sus lagunas en la bebida, o tal vez, el personaje delgado que te visita con frecuencia desde hace ya un tiempo, que podrá ser, sea cual sea el caso, no puedo evitar sentir cierta lástima y hasta un impulso extraño de socorrerte, de inventarme la mejor historia para hacerte reír y aplacar tu singular tristeza. Mi valentía ya expuesta como inexistente es la que impide que mis impulsos afloren y se muestren, muestren ese lado salvador y de héroe, que sea yo entonces el que imagino ser cuando me divierto creando escenarios que jamás se harán realidad, pero aquí estoy, es mi mayor esfuerzo escribir estas líneas para ti –que sé paseas por aquí- para demostrarte que estoy contigo, que te acompaño en tus lágrimas para decirte que puedes reír, reírte de mi si es necesario, o como lo haces constantemente cuando salgo despeinado y en trazas impropias a la tienda de Don Jorge, claro que lo sé, escucho tu risa y veo tu cabeza esconderse tras la ventana que deja salir esa bulla extraña que te divierte y hace saltar algunas tardes.

Es propicio decirte que aunque lejana nuestra relación es duradera, que puedo decir sin faltar a la verdad que cuento a mi mascota, a ti, un par de parientes y alguna chica (en ese orden) como mis seres queridos, esos que asoman como familia y que pretendo reunir en alguna festividad, cosa que claro nunca pasará, dado que contra mi voluntad mis festividades son más carnavales de ingratitudes, de momentos agrios y olvidables con gente que la verdad no deseo ni ver y que como alguna vez supe, tu disfrutas bastante, al ver los decorados y a la gente que llega de visita como si fuera muy importante, muchachos desconocidos haciendo bulla y la gente comprando sin parar donde Don Jorge, que a decir verdad es mi personaje preferido, un tanto preguntón, pero todo un personaje con esas chompas largas y su cabello largo. Debo confesarte que él en sus comentarios que sé sabes identificar, alguna vez mencionó algunos problemillas tuyos en la escuela, si justo el año pasado, claro que los entiendo porque a esa edad quien no ha tenido problemillas, pero los atribuía el buen Don Jorge a tus líos en casa, por cuando no, tus padres, que a decir verdad no son tan malos, pero tienen los defectos de los padres, nos tocan y no podemos hacer nada.

Debo entonces para demostrarte que me interesa tu estado de pena, porque cuando sin avisar una cantidad de agua me atacó desde tu ventana y la verdad me molestó mucho, tanto que hablé con tus padres y me imagino que te hice presa de cierto castigo, lloraste, lo sé y te pedí disculpas cuando estacionada en la bicicleta no pudiste evitar el encuentro con mi paso perdido y mi desprolijo vestir; me pediste disculpas también y combinamos una caminata, yo en mis pies tu en esas ruedas, hablando de la vida, las vecinas y unas preguntas que empezaban con “Una Amiga” y que sé era sobre ti y algún pelucón colegial que te pintaba el mundo de colores, y sobre el cual tuve a bien decirte que abandonaras por razones sin sentido y reímos sin parar. Es entonces que mi fraternal compromiso contigo vale tanto como el de dos hermanos, y puedo decir que cuentas conmigo, para destruir penas y burlarnos de mi como es tu costumbre.

{Dedillos para la chica de la escalera, tema subido por pbolonio}
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sábado, septiembre 26, 2009

Lorena y Emilio (2)


Lorena tenía la expresión de estar perdida, como si por un momento hubiera salido a dar una vuelta fuera de su cuerpo, y al entrar en razón reía (aunque no de verdad), se sentó mirando hacia arriba como quien busca la luna, mientras yo miraba los ojos de Eliana con más interrogantes que respuestas ¿qué diablos pasó?, mientras en el aire podía sentir el olor a whisky y el sabor en mi boca. Salimos los tres y nos montamos en un taxi a casa de Eliana, no dijimos mucho, nadie tenía ganas de hablar y Lorena solo miraba al cielo como esperando la luna llena. Entramos en la habitación con la intención de dejar descansar a Lorena que no decía nada sobre lo ocurrido –yo buscaba un vaso con agua- Eliana esperaba que en casa de Lorena alguien le contestara, para dar aviso que había bebido mucho y se quedaría  a descansar, pero por más que intentó nadie dio respuesta.

Nos sentamos mientras el café esperaba en la mesita en la pequeña sala, dibujábamos mentalmente las miles de opciones y conjeturas sobre lo ocurrido, Emilio y Lorena no eran personas descifrables, eran extraños, incompatibles, distintos y solo podíamos esperar a que Lorena se decidiera a hablar.

Casi a las nueve de la mañana mientras me levantaba y acomodaba mi espalda –destrozada por ese mueble incómodo donde dormí- la puerta dio pequeños sonidos, golpeteos cortos, culpables, algo tímidos, entonces, creído que me encontraba en mi casa, abrí la puerta sin preguntar, ahí estaba parado con el rostro desencajado, la mirada culpable y cansada, no dijo nada mientras nos quedamos mirándonos por un largo momento, la verdad, yo no sabía que decir, bueno mi cerebro no podía articular más de cinco palabras (fue una larga noche) pero solo pude mover el cuerpo y dejarlo pasar, repito, como si esa fuera mi casa.

No dije nada, fiel a mi costumbre gesticulé y dejé que el mencionara lo que quisiera, parecía una confesión con mezcla de real arrepentimiento, la escena que intentaba crear en mi cabeza me parecía real, pero me cuestionaba si ella hubiera sido capaz de esa hazaña, no parecía de las chicas que se entregan a la pasión desaforada, pero bien recuerdo que nada es lo que parece. Eliana vestida con un pijama sensual aparecía con cara de resaca por el pasadizo, miró como si se tratara de dos floreros, bostezó giro la cabeza y fue a la cocina por un poco de agua, tal vez era predecible que en las riendas de la pasión la lógica es más sencilla de lo que parece, solo teníamos que esperar a Lorena.

Eliana que por ese entonces tenía toda mi atención, es difícil que te guste una mujer al levantarse más que cuando está arreglada, pero esta era una de esas raras veces; me aconsejó llevar a Emilio a cambiarse y tomar una ducha, comer algo mientras ella hablaba con Lorena. Así lo hice, salí con Emilio a su casa por una ducha salvadora que yo también debía tomar, agua y café con panecillos para no lastimar más al estómago mientras conversamos: del trago, de Lorena, de lo que pasó y de lo horrible que es mezclar cerveza con whisky. Lorena en la mesa de la cocina frente a un vaso con agua, relataba la historia  de violencia: “Se puso agresivo, pero de una manera que no me disgustaba, mientras todos estaban fuera divirtiéndonos nosotros  nos besábamos contra la pared de repente todo se salió de control, me empujó, lo empujé y seguimos, cuando me di cuenta me mordió y nos golpeamos mutuamente, yo llevé la peor parte y me golpee la cabeza, luego recuerdo verte y a Jose.


Emilio me contaba que estaba ebrio, pero que a diferencia de las demás veces que tomaba, esta vez quiso controlarse, no solo por él, sino por Lorena que de verdad le gustaba. Igual los efectos y el momento le ganaron, cuando la vio en el suelo sangrando se asustó, quiso devolver el trago que había consumido y solo pudo salir corriendo, justo cuando Eliana y yo lo vimos.
Pasadas las horas y en el parque casi al frente de la casa Eliana y yo, dábamos fe de nuestros actos, de nuestra buena obra, mientras Lorena y Emilio conversaban (espero que solo eso) en la casa, nos preguntamos cuan extrañas son las relaciones humanas y que somos capaces de hacer, comiendo un helado me queda claro que nada es lo que parece.

{Vayan a la FIL hasta el 5 de octubre, compren un libro, aprovechen los descuentos e invitados, video subido por myrandeya84}

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lunes, septiembre 21, 2009

Emilio y Lorena


Imagen extraída de DTG
Egoísta e insoportable en tragos, terco y poco amistoso, todas estas actitudes de Emilio: gran compañero de trabajo e incluso uno de los mejores en su área, gracioso y amistoso con las mujeres; dos tipos de persona, sobrio, borracho. Nada de esto suena raro, todos sabemos que el trago en sus distintas variaciones, emociona desinhibe a la gente, envalentona y nos hace gritar (hay que admitir que estos son sus efectos) pero a Emilio lo llevaba a un portal distinto, su cambio era tan exagerado como si fuera otra persona, que si bien era aceptado por todos sus amigos, no dejaba de causar cierto desconcierto y algunos comentarios a espaldas “no se mide este huevón”, cuestión por demás cierta, Emilio lo que menos hacia era medirse, para él la vida era al máximo y así mismo se servía, al máximo.



Lorena era la nueva en la oficina, callada y observada por los demás que como cazadores a la presa no le quitaban los ojos de encima, lo cual le incomodaba y se podía notar; la personalidad de Emilio (sobrio) congeniaba con Lorena, una chica que desde que la conocí siempre fue amable y amistosa, una buena compañera de trabajo y amiga, y con tantas reuniones para el fin de semana a las que Lorena no asistió y Emilio tampoco, un buen día en la oficina llegaron juntos y de la mano, el chisme pasó muy rápido por cada escritorio, es más me pilló entrando con un cliente después de probar una camioneta “Emilio y Lorena están”. Nada muy raro, la mayor fuente de relaciones nacen en el centro de labores –no lo digo yo, hay encuestas al respecto- por lo cual, parecía que genial ver a dos nuevos tórtolos en la oficina, motivo por el cual sin esperar mucho se anunció la fiesta en conmemoración del amor (del gasto y borrachera).
Fin de semana esperado por todos, el equipo organizador detalló implementos y delegó responsabilidades a cada cual, todo tenía que salir perfecto para terminar ebrios. Por entonces nadie me comentó o preguntó si Emilio con su ya conocido cambio de personalidad estaría listo para la fiesta, pero Emilio tuvo que aceptar ante la insistencia de una manada de empleados que querían fiesta a como dé lugar. Sí, a las siete era la hora pactada, todos con sus trajes bien puestos, las mujeres en escotes insinuantes para mostrar las carnes que en la oficina no se pueden ver, los hombres perfumados y con un trago siempre en la mano, era la hora, los homenajeados llegaron: el amor, Lorena y Emilio. Abrazos, aplausos, brindis y muchas risas en un comienzo, los potajes en la mesa eran devorados por todos, como si nadie hubiera desayunado, como si nadie fuera a comer al día siguiente.
Bailaban todos, daban rienda suelta a sus pasos extraños por el alcohol, aplaudían y reían, Emilio danzaba, aplicaba todo lo aprendido desde la escuela, era un maestro con la guapa Lorena al costado, daba vueltas y piruetas, mientras a cada cambio de canción se lanzaba tequila y whisky encima fiel a su costumbre. La fiesta divertida como ninguna, era el barco de la confraternidad, todos se abrazaban y se mandaban versos de amistad y respeto, otros iban más allá y se besaban por alguna esquina –como si nadie los viera- Emilio y Lorena no aparecían por ningún lado, comentarios y brindis no faltaron “Ese es Emilio un campeón” atribuyendo su éxito en algún hotel de la ciudad.
Yo estaba movido por el whisky y la cerveza, quedaban cuatro personas más al otro lado conversando y tomando lo último de cerveza que quedaba, Eliana fue por sus cosas para irnos juntos ya que vivíamos cerca, cuando abrió la puerta que daba a la sala interior, un hombre salió raudamente hasta salir y alejarse, mis ojos no mentían aun con los efectos del trago, era Emilio, lo vi, era Emilio, ¿Porqué corría? ¿De Dónde venía?. Eliana estaba fría como yo, se acercó y me preguntó ¿Lo viste, era Emilio? ¿verdad?, asentí con la cabeza, la tomé de la mano y entramos, no tenía nada claro en la cabeza, solo seguí un instinto, el cual no recuerdo bien. Allí estaba ella, tirada en el piso, desmayada, la ropa desarreglada, con sangre en la nariz y en su hombro derecho…
{Este  23 arranca la Feria del libro en nuestra ciudad, acudan, hay muchos eventos e invitados, no está demás decirles que compren un libro, aprovechen las ofertas, yo estaré haciendo los mismo por ahí, videíto subido por lightokdio}


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miércoles, septiembre 09, 2009

Santiago, Mariela y María

Paseaba por  gradas de la universidad cuando mi vejiga empezó a darme  una alerta, subí hasta el cuarto piso donde estaba el baño de caballeros, y, mientras proseguía con el ritual un muchacho de mi edad (imagino) hablaba con una señorita de sus consumos excesivos de cocaína, le increpaba el haber sido muy exagerada y que no podía ayudarla. No pude evitar recordar mis pasos furtivos por los vicios, en especial ese vicio blanco que gracias a Mariela y Santiago pude superar, claro después de haber navegado un rato en sus efectos junto a mis compañeros; Santiago era un poeta endurecido en aquellas noches en el cuarto de Mariela, el cual era muy espacioso y sin vigilancia, propicio para dar rienda suelta a todo lo que por entonces nos molestaba, desde el sistema, la política (de la cual sabíamos poco) nuestras familias, en fin, eran muchas cosas y creo  que aun me molestan algunas. Pero recordaba a ese par de perdidos compañeros y descubrí que como aparecieron se fueron, junto a las promesas de eterna amistad y retazos de poesía que Santiago escribió. Parece que fue un paréntesis en mi vida, una borrachera que no puedo recordar, porque a estas alturas no siento nada por ellos, más que curiosidad por saber que fue de sus vidas.


Comenzamos con Santiago después de un partido de melgar, que perdió con un equipo de la capital por culpa de un árbitro al cual recuerdo haber puteado hasta no sentir mi garganta, pero presa de la decepción e indignación terminamos en brazos del vicio, claro que como experiencia nos parecía lo mejor y una salida a lo que nos acontecía al por mayor y sin aviso. Mariela que era fan de la música a todo volumen y el uso de audífonos, nos parecía una chica linda con la cual esperábamos tener una relación –claro en nuestros sueños- pero por efectos posteriores a la coca, nos convertimos un poco locos o sueltos, como reyes de los caminos que andábamos, lo cual a favor de la libertad Mariela valoraba, por lo cual, ella nos habló.

Parecía muy interesante, compartía su audífono con nosotros y le ponía música a todas sus actividades mientras renegaba de su suerte y su familia –cuestión que creo era nuestro nexo-, de tanto parar con nosotros y ser cómplice de nuestras ideas de dominación del mundo y sueños o macro sueños, termino por saber de nuestro consumo no muy habitual (según decíamos) de coca. Y ante nuestra extraña mirada no se inmutaba con ello, por alguna razón que hasta hoy desconozco y optó por consumir con nosotros, es así que, como una regla general nuestras horas más compartidas en aquella época fueron las tardes-noches de seis para adelante, momentos de consumo música y poesía creada por la endurecida cabeza de Santiago, que suelto y feliz confesaba las ganas de intercambiar fluidos con Mariela, quien calmaba sus ímpetus sexuales con un “fuera huevón sueña nomás” y se tiraba en el suelo mirando el techo.

Como olvidar que el mundo parecía no existir, que las demás personas eran todas tontas, más aun, cuando hacíamos alguna locura y se quedaban todos turulatos mirándonos como seres de otro planeta, nada más cercano a la incomprensión que sentíamos y que nos impulsaba a seguir. Pero como los vicios son caros y la vagancia no da dinero, empezamos a discutir por el dinero y las obligaciones, quizás en ese momento si el padre de Mariela no aparecía para rescatarla hubieras terminado muy mal. Ella fue la primera en salir de aquel cuadro triste     que habíamos conformado, era fuerte y muy inteligente, tanto que con esa fuerza de voluntad que poseía, ayudó a Santiago a cambiar y posteriormente a mí, pasando de ser nuestros problemas los que nos afectaban, a ser nosotros mismos el problema, pero cambiamos.

Es una de las cosas más difíciles, o que me ha costado más al menos, pero después de eso nuestras vidas tomaron caminos separados, prometimos que después de lo vivido estaríamos conectados siempre, que éramos como hermanos, pero la verdad es que nos alejamos por salud, para salir de esa resaca que invadió nuestras vidas.
{Santiago y Mariela forma parte de mi paréntesis en la vida, y como tal los recordare, tema que adoraba Mariela, videíto subido por cerasodamaniaco1}
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domingo, septiembre 06, 2009

Carta de Laura

Como cada día al despertar intenta mirarse al espejo y no pensar en él, que con violencia aparece en sus sueños y trae recuerdos que prefiere olvidar. Son esos recuerdos lo que a veces la hacen sonreír y se siente culpable, esa bronca que produce el extrañar cuando se ha sentido dolor, cuando lo que menos se debe hacer es caminar por ese sendero desesperado de querer correr y buscar a ese ser humano causante de dolor –para abrazarlo-. Respira y sale a cumplir con sus obligaciones, conoce bien su nombre y su historia la lleva presente hasta en la música que escucha, es inevitable aún que el sonido de su voz navegue en su mente, es inevitable sentir que aunque separados parezca caminar a su lado. Por ello y con justa razón, solo aprendió a convivir con ese sentimiento.



Todo esto es lo que entendí de una carta que recibí ayer, Laura relataba algunos pedazos de nuestros recuerdos, se entregaba a definir nuestras historias en ese papel, a culparme y volverme a mencionar que no tendré su perdón, pero que, aunque lo ha intentado no puede olvidarse de nuestro pasado. Entonces. Como no intentar llamarla para darle una explicación de mi comportamiento, es cierto, no intenté hacerlo antes, por cobarde, pero esta vez era diferente, tenía esa sensación de explicar, de verla y abrazarla decirle un par de cosas que sé, no podre hacerlo, pero me bastaba con pensarlo.



Recordé que fuimos poco románticos, considero que nunca pasamos de la amistad, que lo nuestro solo fue un paseo por las tardes y unas noches juntos, producto creo yo, del simple hecho juvenil de curiosear. Nos llevábamos bien, sí, como amigos recalco, nada hacía pensar que cada cual se llevaría una espina clavaba con la separación. Ahora puedo decir que, mis actitudes no fueron las correctas, mis frases fueron crueles y yo un patán; mi estupidez, mi filosofía de sinceridad y espacio propio me llevaron a lastimarla, pero sin ser mi intención, decir cosas ciertas y que sé más que lastimarla la hicieron ver la realidad de otra manera, es así que lancé en esas frases sueltas –acompañadas de insultos- maldiciones probables que creo se cumplieron y Laura ahora no puede sobrellevar.



Nuestra historia amorosa, fueron un par de encuentros en su casa, en su cama, pero con la frialdad y temblores de la primera vez, el amor nos hubiera denunciado de poder hacerlo, más inútil(es) no pudimos ser. Pero como bien dicen por ahí la primera vez no se olvida y creo que eso nos pasó.
La llamé, me armé de valor y cogí el teléfono, no la encontré, pero deje un mensaje en el buzón de voz anunciando mis pretensiones de encontrarnos y hablar. Esperaba cada momento que me devolviera la llamada, miraba mi celular con ansiedad y nada, nunca llamó. Me pregunto qué estará haciendo ahora, sé que tiene un compañero al que no debe querer del todo, la carta me da la sensación que tarde o temprano, uno u otro tendrá noticias, solo me queda anunciar que sigo internamente pidiéndote perdón Laura, pidiéndote.



No he podido conversar tanto con alguien, ni compartir horas de horas como lo hacía contigo, pero lo he intentado, sin conseguir resultados óptimos sobre ese tema, parece que mis deseos eran ciertos y debí decírtelo, sí, te quería y mucho, tanto que para llevar a cabo mi interés de mantenerte en mi vida tenía que ser tu amigo, esa era la única -lo sigo creyendo- forma de eternizar nuestro vínculo, mis confusiones, tus sentimentalismos, mies irreparables errores no lo permitieron, y sé, no lo hubieras entendido. Hoy ya parece muy tarde.

{Agradecimientos a Fiorella por la ayuda matemática de hace unos días, videíto subido por nsqynsc}
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jueves, septiembre 03, 2009

El Amor Regresa Déjalo Ir

Conversaba con M. de sus problemas existenciales, su aburrimiento y pesar en la universidad, sus ganas de terminar y largarse lo más pronto posible, mientras digeríamos -cada cual en su casa- un delicioso helado de vainilla. El tema salió por cuestiones de vecindad, recuerdo que en sus amores existía un delgado muchacho que vivía muy cerca de mi casa, el cual como en la mayoría de relaciones amorosas, cumplió con su parte y le partió el corazón, no definiré los motivos de la ruptura ni más detalles, el caso era que, después de tanto tiempo y con la distancia, pasaban tiempo juntos, se aburrían juntos y compartían su tiempo. Conocida la teoría del “remember” y siendo presa de los recuerdos, es entendible que sucedan cosas así, pero no el extremo de no aceptarlo, porque con esas excusas de solo amistad y nada más, no se llega lejos.

Dejar que alguien ocupe el lugar que destinamos para el compañero(a), que se robe nuestras ilusiones, con el rótulo de la amistad y el vínculo de la confianza de relaciones anteriores, no hace más que generarnos un problema con el tiempo. ¿Por qué?, la razón es simple, ese lugar es para alguien más, no para un amigo y, menos cuando es una oveja vestida de cordero, claro que, en su realidad las excusas eran de los dos, jugando a no poder estar juntos y con intenciones (quien sabe si práctica) de comerse en muchos sentidos. Como la amistad permite ciertas cosas, di mi punto de vista, obtuve risas que me daban la razón, pero nada más, en suma seguían con lo mismo y deben estar mirando una película juntos ahora. Claro por ahí se dirá: Que diablos me importa a mí, que me interesa es su vida y no debo meterme, la verdad no lo hice, solo mencioné mí parecer.

Todo esto porque hace algún tiempo, después de estar con una compañera de labores, nos reencontramos, se mudó cerca de mi casa y la proximidad nos daba el empujón, parábamos juntos y compartíamos más cosas que como enamorados, la verdad era agradable. Pero como en mi explicación líneas arriba, no éramos nada, ni teníamos la intención de cambiar esa realidad, pero mucho menos de aceptar la realidad, de decirnos: Tengo ganas de besarte, tener sexo y demás, largarme a mi casa y listo, no tener que darte explicaciones y solo dejarme llevar. La cobardía de la mano de la hipocresía nos tenía amarrados.
 
Por ese tiempo en mi centro de labores apareció Eve, una chica dulce que me dejaba la cara de tarado cada vez que caminaba a su escritorio o me pedía algún documento, que con poco tino le acercaba; ya en muchas reuniones del trabajo los cazadores y compañeros había perdido en el intento de conquistarla o al menos conseguir proximidad, pero si mayores resultados. Yo que faltaba a muchas de esas reuniones pasaba el tiempo con mi antigua y poco sincera amiga, decidí presionado por la mancha de galifardos que iría a la siguiente reunión. Para mi extrañeza, hable largo y tendido y me sentí muy cómodo con Eve, congeniamos en muchas cosas y hasta quedamos para seguir conversando otro día, la verdad no sé como ya que para hablarle tomé varias dosis de alcohol, lo probable es que le agradaron mis balbuceos.
 
Dos días después mientras conversaba con Eve en la hora del almuerzo, me hizo la pregunta que no pude contestar con franqueza y certeza ¿sales con alguien? Reparé en mi mente en la compañera de películas y demás, y solo dije un nada profesional Noooou. Me di cuenta de que no podía seguir en el pasado y con un presente/futuro tan inútil, debía tomar decisiones y no refugiarme en una realidad fácil pero incierta. Dicho sea de paso Eve es muy guapa y por culpa de mis dudas y mi triste realidad, no concreté nada, un tarado completo es el veredicto que obtuve de los galifardos que me impulsaron por la senda del valor.
{Desde aquí Eve, no me voy a perdonar ser tan idiota; saludos a Haydee, Mayra, Tin y Francisco, videíto subido por rubengeta}
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